Manías entre la pareja. ¡Aprende a identificarlas!

Según los demás, yo tengo algunas manías. Según Yo, sólo tengo gustos definidos y, además tengo buenos argumentos para respaldar eso que los demás califican como “tus manías”. Siempre es así, el dueño de la manía tenderá a defenderla a ultranza y la víctima de esa manía luchará incansablemente por cambiar al otro.

Algunas parejas con diferencia de edad deciden renunciar a las respectivas manías en pro de la relación, otras no cesan en defender sus derechos a tener manías propias y otras, viven en una secreta guerra para hacer cambiar al otro a su entero gusto. Es sin duda, el aprendizaje de toda pareja que construye un nuevo mundo, que no es ni el mundo de él o el de ella ni tampoco la respectiva cultura que encarnan al momento de decidir una convivencia.

Deborah Dantzoff Fotografía
Créditos: Deborah Dantzoff Fotografía

Desde la perspectiva de la tipología de personalidad, tema de mi especialidad y disciplina con más de 2500 años, la negociación sobre las llamadas “manías”, tiene 9 variantes posibles. Me explico. Dado que hay 9 tipos de personalidad y usted tiene una de esas 9, su contraparte o pareja también pertenecerá a una de esas 9 tipologías y esa combinación dará un particular sello a la relación. Cada Tipología del Eneagrama (9) defenderá unas determinadas manías que dicen relación directa con su necesaria sensación de tranquilidad, de amenaza, de libertad, etc., según sea dicha tipología. Para una Tipología de Personalidad (eneatipo) número E5 la necesidad de que sea respetado su tiempo, su espacio físico, sus ideas será intransable como la necesidad de libertad y de opciones abiertas será lo intransable para un eneatipo 7. ¿Cómo, entonces, compatibilizar estos mandatos inconscientes que cada eneatipo tiene? De todo esto, iremos hablando en sucesivos artículos para ayudarle a que comprenda a su pareja, no pida imposibles o bien sepa por qué se equivocó.

Esteban Cuevas Fotografía
Créditos: Esteban Cuevas Fotografía

Partiremos con el Eneatipo 1, no porque sea el primero sino porque es uno de aquellos que manifiesta una mayor dificultad para convivir, para transar, para negociar. Su compulsión a tener la razón, apoyada por una argumentación muy racional y llena de una lógica aparentemente aplastante, le llevará a querer imponer un determinado estilo que se manifestará en cada detalle de la vida doméstica.

Desde su particular visión, para los Eneatipos 1, la “realidad” está regida por un Deber Ser, que se manifiesta tanto en el plano valórico hasta en el cómo pelar un tomate. “Las cosas hay que hacerlas bien, perfectas, como debe ser, y de eso, yo sé y te voy a explicar cómo debes hacerlo.” Sí, es la actitud de todos y todas a quienes calificamos como perfeccionistas, detallistas, a aquellos que no se permiten el placer sin antes haber cumplido con el deber. La pareja de una persona E1  deberá asumir que ésta espera que termine cambiando y acepte sus reglas.

Recuerdo a una paciente E1 que tras manifestar más de 20 críticas a su marido porque era descuidado, hacía las cosas a medias, dejaba la toalla mojada sobre la cama, se bañaba muy largo, y un sinfín de otros “defectos”, según ella, le pregunté qué preferiría:  tener un marido perfecto o un matrimonio perfecto. Frunció el ceño y dijo: ambas cosas. Insistí en que debiera elegir y finalmente y a regañadientes optó por la alternativa de un matrimonio perfecto. Acto seguido, le aseguré que para que lograra un matrimonio perfecto debería abandonar la idea de que su marido fuera perfecto y le propuse que comenzara a trabajar su intolerancia y rigidez.

Poco a poco y tras una terapia que asumió, “como debe ser”, con gran disciplina y dedicación, se fue abriendo a la flexibilidad, al dejarse sorprender por lo espontáneo, por el disfrute del placer sin mediar un deber cumplido, en fin, encontrando otros sabores a la vida.

Avanzó en reducir considerablemente su compulsión a la crítica, a poner foco en los defectos y a comparar en forma sistemática. Imagine usted lo que significó para ese marido tal proceso de flexibilización que fue ganando su pareja. Aliviado de constantes críticas y normas, el marido comenzó a relajarse y a ser más proactivo para la relación. Dicho de otra forma, dejó su hábito de la toalla mojada en la cama por su propia voluntad, casi como un agradecimiento al cambio de su esposa.

Andrés Martínez Fotografía
Créditos: Andrés Martínez Fotografía

Sin duda, la crítica, el deber ser, la rigidez son unos estupendos enemigos de una buena relación de pareja. Más aún cuando sucede entre Eneatipos movilizados por compulsiones tan opuestas. Imagine a una mujer E1 y a un hombre E7, una guerra entre el “deber ser” y la “libertad”. Toda una bomba de tiempo. Generalmente tal discrepancia suele explotar en el noviazgo pero en algunos casos llega al altar e incluso a varios hijos.

Si usted es una persona E1, trabaje este tema de la rigidez  y renuncie a tener la razón para darle espacio a la emoción, a la flexibilidad, un espacio construido de a dos y ya no bajo sus directrices, aunque le parezcan las mejores del mundo. Conozca a su pareja desde la perspectiva de los Eneatipos (que iremos desarrollando aquí) para comprender el por qué su pareja piensa como piensa, dice lo que dice, hace lo que hace. Continuará…

¡Te ayudamos a encontrar lo que estás buscando!

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