La boda de Fabiola y Antonio, ¡entre mariachis y serenatas!

Fabiola y Antonio se conocieron mientras ambos trabajaban para la misma empresa el año 2008. Aunque sus trabajos no estaban relacionados, se habían convertido en buenos colegas. Un día, Antonio invitó a tomar un helado a Fabiola, en ese momento, ella se encontraba en una relación con alguien más, por lo que tuvo que declinar su invitación. De todas formas, su respuesta, dejó sorprendido a Antonio y al parecer, bastante interesado; le explicó que no salía con colegas, ya que no le gustaría que su pololo saliera con una compañera de trabajo, lo que además, podría generar rumores.

En el 2010, Fabiola dejó de trabajar en la empresa e inevitablemente, perdieron el contacto, hasta 3 años después, cuando en mayo Fabiola estaba por viajar con su familia a Cartagena de Indias y Antonio la contactó por Facebook para invitarla a salir. Fabiola estaba soltera y sin compromisos, por lo que esta vez, no había razones para no darle una oportunidad. Así fue como su primera cita, fue toda una sorpresa, Antonio había cocinado lasaña, el que resultó ser el plato favorito de la invitada de honor, y entre una cosa y otra, el encuentro dio paso a una tarde muy entretenida. Luego de un par de citas, y cuando llevaban aproximadamente 3 meses, decidió presentárselo a sus padres.

“…mi padre, un hombre muy estricto, ya me había espantado 2 pololos anteriores, aceptó de muy buena forma la llegada de Antonio, como será que a la fecha Antonio para mi padre es un hijo más.” (Fabiola 2016)

En octubre de ese mismo año, Antonio finalmente decidió pedirle pololeo a Fabiola, después de meses que ya llevaba presentándola como tal, ahora quería proponérselo formalmente. Pero a Fabiola eso no le pareció muy romántico, ya que ella había insistido tanto para que eso pasara, que ahora de seguro lo hacía por compromiso, por lo que su respuesta fue no.

Finalmente, y luego de un año y medio de relación, Antonio la invitó a vivir con él. Fabiola siempre había pensado que dejaría la casa de sus padres casada, su familia es más bien conservadora y la propuesta la tomó por sorpresa. Así, después de varios meses, decidió irse a vivir con él pero con el compromiso para ambas familias de que en el futuro se casarían.

En febrero de 2016, ya llevaban 2 años viviendo juntos y el matrimonio había dejado de ser un tema importante. Antonio y Fabiola se encontraban acampando en el sur de Chile, cuando en uno de esos románticos días lluviosos, fueron a la reserva del Salto de Leona en Huilo Huilo. En el corazón del bosque, rodeados de naturaleza, Antonio se arrodilló y le pidió a Fabiola que se casara con él. Literalmente, y en palabras de la novia “nada que envidiarle a la mejor película de Hollywood”. El novio había preparado todo prolijamente, comprado el anillo de compromiso con semanas de anticipación y había estado esperando por el mejor momento, el cual resultó simplemente inolvidable.

Incluso, había dejado grabando la petición, pero para su mala suerte, la memoria se había llenado justo en el momento en que Antonio se arrodillaría. Al menos, es algo que ellos no olvidarán nunca. Y así, comenzaron a planear su matrimonio en Santiago, ellos mismos se encargaron de hacer los partes de matrimonio, aplicando serigrafía y agregando fotografías.

Preparación de los novios

Temprano en la mañana del 5 de noviembre de 2016, había llegado el gran día en que los novios se unirían en matrimonio, Fabiola se preparaba en manos de la profesional Gina Squicciarini, quien se encargó de llenar de color su rostro y le hizo un hermoso y original peinado de trenzas acompañada de un tocado de flores con brillo, regalo de su compañera de trabajo.

Su vestido de La Casa Blanca era un modelo strapless ajustado a la cintura, el cual caía con gran volumen. Los zapatos escogidos fueron un regalo de su cuñado, muy bien elegidos, el atuendo combinaba a la perfección.

Más tarde, y requiriendo menos tiempo para la preparación, el novio vistió su traje Trial color negro y sus zapatos Hush Puppies. De bouttonier, el novio escogió una tradicional rosa color rojo.

Como accesorios, los novios llevaban sus anillos de matrimonio de Joyas Sarguz, y la novia, unos aros que su madre le había regalado cuando cumplió 15 años, además de una cadena de Joyas Barón que su Padre le había obsequiado en su confirmación.

Ceremonia

Fabiola y Antonio llevaron a cabo su ceremonia en el centro de eventos el Solar de Añasco en Padre Hurtado. Al haber sido ambos educados con distintas creencias religiosas, optaron por realizar una ceremonia civil, y así respetar los valores religiosos de cada familia.

En los enormes jardines de una casa patronal, el novio esperaba en el altar de flores a quién sería su esposa en unos minutos. Nervioso y emocionado, apretó fuertemente la mano de su inminente suegro, el cuál le daba la bienvenida a la familia y confiaba en que su hija había escogido al hombre correcto. El ambiente era alegre y distendido, rodeado de araucarias y palmeras, los invitados observaban impacientes la unión de la pareja.

La novia estaba preciosa, la acompañaban los intensos colores de su ramo de novia; calas amarillas, rosas blancas y hojas verdes de la florería MV Ideas.flores. En este armónico escenario, los novios se pusieron las alianzas y un beso selló el compromiso de amarse y respetarse. A la salida, el más pequeño de la fiesta, vestido con un impecable traje, les abrió el camino repartiendo pétalos al viento desde una canasta.

Y así, rodeados de colores, naturaleza y un estilo patronal y rústico, Wieslaw Olejniczak fotografió las miradas, las risas, y la complicidad de los recién casados. El profesional plasmó la elegancia de Fabiola y la galantería de Antonio, para recordar por siempre este matrimonio con aires de campo.

Al fotógrafo, los novios lo conocieron en una “venta especial Boda” en el Hotel Marriot, tan pronto les presentó su trabajo, Antonio reservó el día. Y así, inmortalizados a la antigua, la pareja se quedó con los más bellos recuerdos de este mágico día.

Celebración

Y llegó el momento del brindis y el banquete en el mismo centro el Solar de Añasco, para ello dispusieron una carpa cerrada que no dejaba de recordarte que seguías en el campo, con la naturaleza abrazándote entre árboles y colores. En este escenario, hizo entrada el regalo sorpresa del papá de Fabiola, ¡mariachis! Con una emotiva presentación, el grupo irrumpió en medio de la cena sin que nadie se lo esperara. La novia bailó con su papá y luego, para deleitar a Fabiola, el novio le dedicó una serenata al ritmo de “El Rey” de Antonio Aguilar.

En el vals, los novios bailaron el tradicional baile, sin embargo, resultó bastante complicado, puesto que Antonio no es muy talentoso en sus movimiento y debido a que las dimensiones del vestido de Fabiola no le parecían familiares, lo pisó en reiteradas ocasiones, ¡por supuesto que sin querer! De todas formas, se les ve enamorados y cómplices en este primer desafío como recién casados.

¡Y para qué hablar de la fantástica torta de los novios! Con los mismos colores blanco y amarillo, se encontraba dividida en 3 partes, siendo la del medio, la principal. Ahí se veían los novios bajo un farol, dulces y prendados, como lo estaban los de recién casados, mientras probaban la dulce torta y se miraban no dando más de gratitud y felicidad.

Los novios se encargaron de mucho detalles que se apreciaron durante la boda, mientras Fabiola sacaba ideas de Internet, Antonio como diseñador se le hacía entretenido y fácil encargarse del resto. Así, la mayoría de los detalles de la boda, fueron hechos por los novios. También, crearon bolsitos para el cotillón y las etiquetas de las mieles que repartieron como regalo para los invitados. Uno de los mensajes que más llamaron la atención es el que presentaron en la comida, en cada plato había un obsequio donde colgaba un mensaje que decía: “Gracias por acompañarnos en nuestra primera cena como familia”.

Y la fiesta continuó, llena de detalles, sorpresas, baile y mucho romanticismo, rodeados de la energía de la naturaleza y ¡del amor!… ¡Muchas felicidades a los novios Fabiola y Antonio!

Maquillaje y Peinado: Gina Squicciarini | Traje de novia: La Casa Blanca | Traje del novio: Trial | Anillo de compromiso y argollas de matrimonio: Joyas Sarguz | Zapatos novio: Hush Puppies | Florería: MV Ideas.floresmv | Cadena novia: Joyas Barón | Fotografía: Wieslaw Olejniczak | Centro de Eventos: Solar de Añasco

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