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Cuatro novias y un mismo vestido. ¡Descubre esta sorprendente historia con tradición familiar!

Cuatro novias y un mismo vestido. ¡Descubre esta sorprendente historia con tradición familiar!

María Teresa Moreno creó un vestido de novia maravilloso, y gracias al esfuerzo por conservarlo en perfectas condiciones, lo han podido utilizar el resto de las mujeres de la familia. ¡Una historia emotiva y un vestido hermoso!

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Los matrimonios encierran muchas tradiciones de bodas pero quizá te sorprenderá saber cómo una familia ha conseguido mantener su propia tradición a lo largo de 80 años. El protagonista indiscutible ha sido el vestido de novia, hecho a mano en 1932, y que han lucido cuatro mujeres.

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Elena Salinas, Pilar O’Hara Kassoug, Marta Prietto O’Hara y Anita Prietto. Foto: John McCoy, Los Angeles Daily News/SCNG

El primer granito de arena para empezar esta increíble historia lo puso María Teresa Moreno. Ella misma fue la que diseñó y cosió su propio vestido de novia. Ese vestido que se convertiría, sin saberlo, en la estrella de la tradición familiar.

La magia en torno a esta fantástica historia empieza cuando María Teresa hizo su propia versión de un traje que había visto en un escaparate, como cuenta en un reportaje del Orange County Register. En sus inicios, esta mujer ya era conocida con el sobrenombre Grande, por sus grandes dotes con la costura, y no iba a ser menos con la recreación de ese vestido. Un vestido de seda fina, en color crema dorado y que María Teresa utilizó por primera vez para casarse con Manuel Moreno en Los Ángeles.

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Foto: María Teresa Moreno

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Pensarás que la siguiente en lucir el vestido fue la hija de María Teresa, Anita, pero no fue así, ya que la costurera diseñó uno especial para el matrimonio de su hija. Así que la tradición continuó con la nieta, la hija de Anita, Marta Prietto O´Hara. Esta quería casarse, en principio, con el vestido que llevó su madre en 1975 pero estaba muy estropeado. Por este motivo se le ocurrió recurrir al famoso vestido de su abuela y que seguía guardado como esperando que alguien lo volviera a dotar de vida.

Aunque te parezca mentira el paso del tiempo no había dañado el vestido, que seguía conservándose en perfectas condiciones, ya que como cuenta Marta “ni siquiera estaba envuelto en seda, sólo en una caja, pero estaba en perfectas condiciones”. Marta, además, asegura que “incluso antes de ver el modelo, sólo con la tela, dije: ‘Me pondré este vestido si me queda bien’. Me lo probé ese mismo día y supe que me lo pondría”.

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Foto: Marta Prietto O’Hara

De esta manera, la nieta de Grande comenzó esta hermosa tradición durante su matrimonio con Kevin O´Hara en 1983. Unos cuantos años más tarde, en 1997, la hermana de Marta, Elena Salinas, decidió aumentar esta tradición familiar y decidió elegir también el vestido de su abuela para su matrimonio.

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Foto: Marta Prietto O’Hara

Pero la leyenda del vestido tenía que seguir creciendo. Tan sólo hace dos meses que una bisnieta de Grande, Pilar O´Hara Kassouf ha sido la última en ponerse el mismo vestido. Y es que cuando Pilar vio la delicada obra que había creado su bisabuela quedó totalmente rendida. “Siempre había oído hablar de ‘el vestido’, pero fue una noción vaga para mí hasta que me comprometí. Después de comprometerme, me pasé por casa de mi abuela Anita para probármelo. Cuando me miré al espejo, lo supe. Me quedaba como un guante y no necesitaba hacerle arreglos ni nada. Ni se me pasaba por la cabeza ir a una tienda de novias a buscar un vestido que para mí no significaba nada, cuando el vestido de mi familia lo significaba todo para mí. Era cosa del destino”.

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Pilar O’Hara Kassouf y Nick Kassouf. Foto: Michael Jonathan Studios

Aunque Anita, la hija de María Teresa, fue la única que no se puso el vestido, sí que se encargó por todos los medios de conservarlo de la mejor manera posible. Como iba a ponérselo su nieta Pilar  para su matrimonio, buscó el mejor limpiador en seco para que dejara el vestido perfecto. Según cuenta la propia Marta, “mi madre es supersticiosa, No quería gastar un montón de dinero en limpieza hasta que alguien de verdad quisiera ponérselo, por si acaso se estropeaba. Es superprotectora con este vestido, con la tela y con su cuidado”.

Precisamente Marta es una de las más emocionadas con la historia de la tradición del vestido que creó su propia abuela. Sentí una conexión impresionante con mi abuela, con quien estaba muy unida”. Era enorme el cariño que le tenía a Grande: “ella también fue mi madrina y vivía a la vuelta de la esquina de mi casa, la veía todo el tiempo. Vivió hasta los 98 años. Así que mis hijos conocieron a su bisabuela”.

Por desgracia Grande falleció en 2009 y no pudo contemplar esta muestra más de gratitud y homenaje por su delicado trabajo con el vestido: “Mi abuela se habría entusiasmado al saber que una de sus bisnietas quería llevar su vestido. Creo que se habría emocionado mucho. Y a mí me llena el corazón. Me hace tan feliz como a ella”.

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Foto. Marta Prietto O’Hara

El gran trabajo de costura de Grande siempre se  ha considerado una obra de mucho mérito que ha sabido resistir al paso del tiempo, y que ha sido el orgullo de su familia. Tanto es así que el vestido casi no ha sufrido cambios desde el original, si bien han acortado un poco la cola, han quitado o colocado pequeños detalles y un cambio en la espalda.

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